miércoles, 20 de enero de 2016

El retorno de unas mentirosas que ya no son tan pequeñas


Para todos los fans de la serie teen de misterio por excelencia el pasado día 12 de enero sería una fecha muy señalada en sus calendarios. Después de meses de agónica espera, el estreno del capítulo 11 de la sexta temporada de Pretty Little Liars ha sido un calco del piloto que abría la serie allá por el 2010.

Primero me gustaría señalar los intentos de la productora, ABC, para alejarse del género teen y ampliar su público. Una de las claves es que las protagonistas han crecido, ya que se supone que han pasado 5 largos años desde lo ocurrido en el capítulo que dio cierre al misterio alrededor de A. El criminal que acecha ahora a la vecindad ya no juega: mata sin avisar por estúpidos mensajitos de texto.

El ritmo del capítulo 6x11 es similar al 1x01, como ya he dicho. Las chicas se reencuentran después de estar separadas durante años, se ocultan secretos, hay una desaparición y posteriormente un cadáver y un entierro. Entierro al que acude una vieja conocida de las chicas, para su desgracia. ¿Por qué vuelven? Porque Alison les pide su ayuda para sacar a su lunática hermana Charlotte/CeCe/Charles (a.k.a A) del centro de salud en el que estaba interna. Justo cuando pensábamos que habíamos dado un paso adelante, la historia se repite ante nuestras narices.

¿Os suena de algo esta escena?

miércoles, 13 de enero de 2016

La joya visual de "Palmeras en la Nieve".

¡Muy buenas tardes!

Estas pasadas navidades se estrenó en cines Palmeras en la nieve, la nueva producción española de la mano del director Fernando González Molina (Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti y Fuga de Cerebros), basada en la novela del mismo nombre de la escritora Luz Gabás (que por cierto dicen que es una maravilla).


El argumento combina dos tiempos de narración y dos grupos de personajes principales con relación entre sí. En el presente tenemos a Clarence (Adriana Ugarte), una joven que decide viajar a Guinea Ecuatorial tras encontrar unas cartas de su tío enfermo de alzheimer. En el pasado conocemos a Kilian (Mario Casas), que trabaja en una plantación de cacao en la antigua Guinea Española. No me atrevo a revelar más datos por miedo a hacer spoilers involuntarios.

Siendo sinceros, me decidí a ir a verla porque soy seguidora de Adriana Ugarte. Además, el tráiler me atrajo mucho visualmente, ya que le presto mucha atención a esos detalles que hacen que una película esté muy cuidada desde un punto de vista estético. Y puede que el hecho de que el cine fuera considerablemente más barato en la ciudad en la que estaba también influyera.

Mario Casas en un fotograma de la película

sábado, 7 de noviembre de 2015

Miedo de ser mujer

Se ve que últimamente estoy yo especialmente reflexiva, porque mis últimos posts están centrándose en mis propias opiniones sobre la vida que en temas más concretos, como moda o cine. No prometo que esto vaya a cambiar, al fin y al cabo es mi blog y yo decido (jeje).

En fin, hoy quería hacer una pequeña reflexión, aprovechando la marcha 7N que, entre otras cosas, defiende los derechos de la mujer, en lo erróneo que es el comportamiento de muchos hombres.
No pretendo generalizar, no todos los hombres hacen lo mismo ni todas las mujeres son ángeles celestiales, pero es algo que me toca muy de cerca (tan de cerca que me pasó anoche mismo).

Me parece muy triste que a una mujer, por el simple hecho de ser mujer, le de miedo ir sola por la noche. Triste e injusto. Sí, sí, siempre es un gesto amable el que nos escolten a casa por la noche, pero ¿cuál es la razón debajo de ese gesto? El miedo a que nos vaya a pasar algo.

Esa sensación de terror cada vez que vas andando sola por una calle solitaria y escuchas ruido detrás de ti. A mí, personalmente, me da miedo mirar atrás. Me da miedo cruzar la mirada con algún hombre que casualmente esté por allí. Y la culpa no es de ellos, ellos pueden ser inofensivos.

La culpa es de una sociedad que educa a las mujeres para que tengan cuidado, en vez de a los hombres para que no acosen, consciente o inconscientemente, en mayor o en menor medida, sexualmente a las mujeres por el simple hecho de ser mujer.

Porque ya me diréis la necesidad de mirar con gesto obsceno o soltar un “piropo” a una chica que va completamente sola por la calle, de noche. Aunque las intenciones no sean malas, el resultado final es catastrófico.

¿Para qué lo hacéis? ¿Os ha funcionado alguna vez? ¿Los hombres que hacen este tipo de cosas sienten la necesidad de demostrarse algo a sí mismos? Por favor, utilizad un poco más la cabeza, que para algo la tenéis.

Y vuelvo a repetir que no estoy generalizando, hay personas y personas en el mundo, y hombres maravillosos por ahí desperdigados.

Pero necesitaba quejarme de una situación que me toca sufrir todos los fines de semana, cuando vuelvo a casa sin nadie que me acompañe.


S.

domingo, 18 de octubre de 2015

Cuando dejas de tener miedo al qué dirán.

Hoy me he despertado filosófica y no he podido evitar escribir esta entrada.

Una vez escuché que, de cerca, todo se vuelve feo, y la verdad es que no podría estar más de acuerdo con esa afirmación. De cerca puedes percibir grietas, defectos e imperfecciones que con cierta distancia jamás hubieras podido ser capaz de apreciar. La materia sobre la idea, de Platón.

Y con las personas ocurre lo mismo, cuanto más conoces de alguien, más defectos descubres. Pero es inevitable, al fin y al cabo, el hecho de ser humanos nos hace ser imperfectos.

Pero la pregunta es, ¿lo que nos da miedo es encontrar esa fealdad en los demás, o en nosotros mismos? Mejor aún, ¿darnos cuenta de nuestra fealdad o que lo hagan otros?

Somos nuestros peores críticos, eso es una verdad como un templo, pero es inevitable pensar que esos defectos propios que nos obsesionan son tan graves para los demás.


Fotografía y edición: Eva Mena

lunes, 14 de septiembre de 2015

El cine extranjero también nos hace pensar

Muy buenas a todos.

Hay miles de películas extranjeras que por desgracia en occidente no son muy populares. En España, gran parte de las producciones cinematográficas que llegan a nuestras pantallas son provenientes de Estados Unidos, junto con una minoría de Gran Bretaña y alguna que otra de países europeos como Italia o Francia, más las películas patatas alemanas que compra Antena3 para la sobremesa del sábado y el domingo.

En este post os traigo una selección de cintas cuyo contenido te remueve por dentro. De estas que te abren los ojos y te hacen meditar hacia donde está yendo esta sociedad. O te hacen valorar haber nacido en un país “avanzado”, en el que el mayor problema es la crisis económica cuyos efectos sufrimos en la actualidad.

Todo aquel que me conoce sabe de mi afición por el cine de la India, y como no podía ser de otro modo, las cuatro películas escogidas son producidas en la industria de Bollywood. Por favor, absteneos de prejuicios, no todo son bailoteos (al menos en las que os presento en este post).

sábado, 29 de agosto de 2015

Losing your memory

«Soy experto en vivir. En vivir con intensidad las experiencias que tienes al alcance de tu mano cuando eres joven. En actuar sin pensar las consecuencias. Mis noches de fiesta son un sinfín de alcohol y mujeres, más guapas, más altas, más delgadas… Todas, pero a la vez ninguna.

Este ritmo parecía no tener final. Era una constante espiral de desenfreno en la que me limitaba a dejarme caer, sin nada ni nadie que me hiciera parar, replantearme si de verdad era feliz. Feliz. No sentía la necesidad de pensar al respecto, con mantenerme ocupado me bastaba.
Salir, alcohol, sexo, diversión. Una y otra vez, una y otra vez.

Y en medio de esa vertiginosa montaña rusa, se encontraba ella. La única persona que me miraba y veía más allá, la única persona que no me juzgaba. Siempre dispuesta a levantarme cuando la resaca me impedía mover mis músculos, dispuesta a barrer todo rastro de malestar siempre que lo necesitara.

Todo estaba tan estandarizado que me sentía seguro así, sin ningún tipo de problema ni obstáculo que me impidiera continuar con mis costumbres.

Hasta que, una noche, me di cuenta de que estaba acojonado. Demasiado tarde.